21 mayo, 2006

El Ángel Caído

LA CAIDA DEL PADRE MARCIAL MACIEL, FUNDADOR DE LOS LEGIONARIOS DE CRISTO


El viernes 19 de mayo de 2006, el Vaticano emitió un comunicado en el cual, por órdenes directas del Papa Benedicto XVI, se oficializaba la caída del fundador de “Los Legionarios de Cristo”, el sacerdote mexicano Marcial Maciel Degollado originario de Cotija, Michoacán:




Este escándalo vino a sacudir a uno de los puntales espirituales más importantes utilizados por organizaciones tenebrosas de la extrema derecha en México, muy específicamente la Organización Nacional del Yunque. La asociación personal del Padre Maciel con estos grupos radicales así como de su creación “Los Legionarios de Cristo” con tan terribles cuan fanáticas organizaciones, las cuales siempre han encontrado las puertas abiertas para el reclutamiento de jóvenes faltos de criterio e información dentro del sistema educativo de laUniversidad Anáhuac fundada por los Legionarios de Cristo, ya había sido denunciada con anterioridad por varios investigadores, tales como el articulista Alvaro Delgado en su libro “El Yunque: La ultraderecha en el poder”.

Por varios años, demasiados quizá, y pese a las denuncias en contra del Padre Maciel por sus abusos sexuales cometidos en contra de menores de edad, los Legionarios de Cristo seguían y han seguido operando abiertamente reclutando a cientos de jóvenes cuyos padres nunca tuvieron ni la malicia ni la desconfianza como para cuestionar seriamente la calidad moral del hombre en el cual estaban depositando la inocencia de sus propios hijos.

El comunicado de la Santa Sede con el cual las actividades anticatólicas del Padre Maciel llegaron a su fin dice textualmente lo siguiente:

A partir de 1998, la Congregación para la Doctrina de la Fé recibió acusaciones, que ya en parte se hicieron públicas, contra el Padre Marcial Maciel Degollado, fundador de la Congregación de los Legionarios de Cristo, por delitos reservados a la competencia exclusiva del dicasterio. En 2002, el Padre Maciel publicó una declaración para negar las acusaciones y para expresar su descontento por la ofensa recibida por algunos ex-Legionarios de Cristo. En 2005, por motivos de edad avanzada, el Padre Maciel abandonó el cargo de superior general de la Congregación de los Legionarios de Cristo. Todos estos elementos han sido objeto de un examen maduro por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fé, y según el Motu Propio 'Sacramentorum sanctitatis tutela', promulgado el 30 de abril de 2001 por el Siervo de Dios Juan Pablo II, el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fé, el cardenal Joseph Ratzinger, autorizó la investigación de las acusaciones. En ese tiempo tuvo lugar el fallecimiento del Papa Juan Pablo II y la elección del cardenal Ratzinger como nuevo pontífice.Tras haber sometido los resultados de la investigación a un estudio atento, la Congregación para la Doctrina de la Fé, bajo la guía del nuevo prefecto, el cardenal William Joseph Levada, decidió -teniendo en cuenta tanto la edad avanzada del Padre Maciel, como su delicada salud- renunciar a un proceso canónico e invitar al Padre a una vida reservada de oración y de penitencia, renunciando a todo ministerio público. El Santo Padre aprobó estas decisiones.

La sentencia dictada por el Vaticano en contra del Padre Maciel representa una sentencia a divinis, con la que no solamente se le prohibe dedicarse al ministerio sacerdotal, sino también ocupar cargos de gobierno dentro de la misma Iglesia. Maciel ya no puede ocupar ningún cargo, ni siquiera dentro de su propia congregación. Y la orden que fundó tendrá un observador permanente de la Santa Sede cuya misión será corregir los desvíos doctrinales que desde su fundación vienen arrastrando los Legionarios de Cristo.

El crédito por precipitar el caso en contra del Padre Maciel sacándolo del virtual estancamiento en que se encontraba tras las paredes del Vaticano se le debe a los periodistas estadounidenses Jason Berry y Gerald Renner, quienes escribieron el libro “Vows of Silence: The abuse of power in the Papacy of John Paul II” (Votos de Silencio: El abuso del poder durante el Papado de Juan Pablo II). Los autores del libro afirman en el caso del Padre Maciel que “Su carrera es un caso de estudio sobre la desinformación: la distorsión de la verdad para alcanzar el poder y fabricarse una imagen virtuosa a partir de un comportamiento patológico. Sin embargo, al no investigar cargos serios, el Vaticano ayudó a que se diera este proceso durante años”.

Sanjuana Martínez, en un artículo elaborado para la agencia noticiosa APRO, asienta que: “En entrevistas con las víctimas de los abusos sexuales de Marcial Maciel desarrolladas a lo largo de los últimos años, puede verse claramente el patrón de conducta católico del líder de los Legionarios. ¿Hasta donde se ven afectados los Legionarios de Cristo, luego de aceptarse oficialmente que tienen un pederasta? Maciel se vió acosado por las decenas de denuncias en su contra. De hecho, decidió adelantar su sucesión el 23 de enero del año pasado (2005) y colocar en su puesto a uno de sus más fieles pupilos: Alvaro Corcuera.”

José Barba Martín, quien a los 25 años abandonó la orden después de haber sufrido abusos sexuales a manos del Padre Maciel, aseguró en una entrevista que la pederastía está extendida dentro de los Legionarios de Cristo: “Los hábitos de los Legionarios de Cristo seguirán con el doble juego de aparentar un sometimiento real a la Iglesia y por dentro seguir la corriente poderosa de manera mucho más exacerbada de una lealtad a ultranza, casi mística, al desaparecer el líder”.

Juan José Vaca, ex-presidente de los Legionarios de Cristo en Estados Unidos, quien es otra de las víctimas del Padre Maciel, también afirma que los abusos sexuales en los Legionarios de Cristo son comunes: “No ha sido solamente Maciel el criminal que cometió esos delitos; sino que según los datos que vamos teniendo ya se puede hablar de una corrupción de la institución como tal. Ya hay víctimas nuevas, de segunda y tercera generación. A los que abusó Maciel de niños ahora son superiores, esos superiores ya han abusado de otros. Solamente el año pasado detectamos tres nuevas víctimas: una de Irlanda, otra de España y la tercera de Chile. También tenemos otro caso en Colombia. Donde los Legionarios tienen instituciones Maciel ha puesto gente como él que piensa como él y que esta integrado en ese sistema como él. Y todos ellos han sido víctimas de él y luego victimarios.” Vaca afirma que hasta el año 1976 cuando abandonó la orden fue testigo ocular de otras 25 víctimas de abuso sexual de Maciel. Él mismo fué víctima durante más de diez años. Luego de someterlo a vejaciones sexuales, el Padre Maciel intentaba tranquilizarlo con las siguientes palabras: “No te preocupes si tienes remordimiento de conciencia, yo te doy la absolución”. (¿?)

De acuerdo con los testimonios recabados entre sus numerosas víctimas, niños o adolescentes internos, el Padre Maciel los elegía bonitos, los mandaba llamar a su habitación para pedirles que le dieran un masaje, y al conseguir que lo masturbaran se justificaba con ellos diciendo que tenía dispensa papal porque estaba sumamente enfermo. “Lo que has hecho es un acto de caridad” (¿?), eran las palabras que utilizaba para dar por concluída ritualmente la sesión en la que este depravado pedófilo conducía a sus víctimas no por el camino de la salvación sino por el camino de la perdición eterna. Si en algo se puede estar de acuerdo con el Padre Maciel, es que efectivamente es un hombre sumamente enfermo, y lo seguirá siendo hasta el final de sus días, porque la pedofilia está clasificada por los psiquiatras y los psicólogos como una de las condiciones aberrantes más difíciles de controlar, ya no se diga de curar, porque es prácticamente incurable, y los niveles de reincidencia en aquellos que se someten a tratamiento es superior al noventa por ciento. Lamentablemente, las vidas de sus víctimas, hoy convertidos en adultos, quedaron marcadas para siempre por el grave e irreparable trauma de sufrir abusos carnales a manos de su líder espiritual. Y muchos seguramente ya se han convertido a su vez en violadores potenciales de niños y jóvenes, porque detrás de un pederasta hay una historia oculta de abusos sexuales cometidos en contra del mismo pederasta en su infancia. La única lástima que se le pudiera tener al Padre Maciel, si es que se le puede considerar digno de tal consideración, es que en su niñez muy posiblemente fué sometido por algún familiar cercano o inclusive por su propio padre a los actos más perversos que se puedan cometer en contra de un ser indefenso.

En su artículo titulado “Maciel, el depredador”, Sanjuana Martínez termina diciendo: “Por lo pronto, la figura decrépita y desautorizada de Marcial Maciel no es lo más importante en este momento. Su estado físico y mental difícilmente le permitirá seguir cometiendo fechorías. La cuestión más urgente es saber hasta que punto el cáncer de la pederastia ha afectado la orden de los Legionarios de Cristo. Miles de niños y adolescentes pueden estar en peligro”.

Esto último invita a la reflexión. Cualquier padre de familia que esté pensando seriamente en enviar a una hija suya o a un hijo suyo a la Universidad Anáhuac, debe preguntarse seriamente antes de inscribirlo allí: ¿A qué riesgos estoy exponiendo a mi hija (o a mi hijo) al enviarlo a una universidad manejada por gente afín al modo de pensar y al modo de actuar del Padre Maciel? Esto es un asunto de enorme importancia y actualidad, porque la Universidad Anáhuac fundada por el Padre Maciel no es una sola universidad limitada a operar en la ciudad de México. Es de hecho una red de universidades que operan en varias ciudades de la República Mexicana (Veracruz, Cancún, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Tamaulipas, etc.):

Universidad Anáhuac México Norte

Universidad Anáhuac México Sur

Universidad Anáhuac de Cancun

Universidad Anáhuac Xalapa

Universidad del Mayab

Universidad Anáhuac Oaxaca

Universidad Anáhuac Puebla

Universidad Anáhuac Querétaro

Instituto de Estudios Superiores de Tamaulipas

Obsérvese que no aparece aquí en esta lista actualizada (Mayo 2006) ninguna Universidad Anáhuac Guadalajara, lo cual puede ser interpretado como una concesión y una señal de respeto de los Legionarios de Cristo hacia esa otra universidad privada, la Universidad Autónoma de Guadalajara, la gran abuela de la ultraderecha universitaria mexicana, a la cual por ningún motivo se le quiere perjudicar haciéndole competencia que pudiera mermarle su fuente de ingresos, sobre todo a sabiendas de que de aquí parte todo para el avance de la causa suprema de la derecha radical: la inspiración, la coordinación, la guía, el financiamiento de la propaganda, el control de la disidencia, la puesta al día de las teorías doctrinarias neo-Nazis; en fin, todo, absolutamente todo. Es demasiado lo que le deben las organizaciones satélites de la extrema derecha de México a la Autónoma de Guadalajara como para que alguna de ellas trate de pagarle mal quitándole aunque sea un pequeño segmento de su mercado.

Cabe resaltar que, pese a las numerosas acusaciones en contra del fundador de los Legionarios de Cristo relacionadas con sus actos de pedofilia y abusos sexuales de menores de edad, el Padre Maciel jamás mostró un arrepentimiento público por las violaciones cometidas por él en contra de las leyes humanas y en contra de la ley de Dios. Jamás aceptó ni reconoció participación alguna en lo que la Santa Sede dá por hecho. Jamás le pidió disculpa alguna a ninguna de sus víctimas.

Si el alma del Padre Maciel se pierde, no será tanto por las transgresiones cometidas por él en contra de niños indefensos que no tenían forma de defenderse de sus acciones degenerados, ni por haber creado una organización que le ha servido de frente a las mil maravillas a la causa de la extrema derecha en México para reclutar “carne de cañón”, dado el hecho de que el Dios revelado por el Señor Jesucristo es un Dios que está dispuesto a perdonar al peor de los pecadores siempre y cuando ese pecador reconozca sus pecados y manifieste un arrepentimiento por haber incurrido en dichos actos con la intención de no volver a incurrir en dichos pecados jamás. Se perderá su alma irremediablemente por no haber mostrado jamás ese arrepentimiento sin el cual dada la magnitud de lo que hizo difícilmente se le abrirán las puertas del Cielo. Estas son las mismas razones por las cuales se puede anticipar que también se perderán irremediablemente las almas de quienes controlan las redes de la Organización Nacional del Yunque, y de quienes han entregado su espíritu incondicionalmente a la causa de los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, así como de quienes forman parte de la numerosa familia de los Leaño de Guadalajara que se han enriquecido a manos llenas explotando el sufrimiento de otros manejándolos como tontos útiles sin pena ni remordimiento. Para todos estos seres que se proclaman auténticos y fervorosos católicos, se antoja difícil que en el Juicio Supremo puedan lograr la absolución, máxime cuando no están dispuestos a reconocer y enmendar sus yerros.

Al aliarse con organizaciones ultrafanáticas de extrema derecha como la Organización Nacional del Yunque, la cual a su vez se supone manejada y controlada por la organización de raigambre Nazi conocida como los “Tecos” cuya sede principal es la Universidad Autónoma de Guadalajara, el Padre Maciel no sólo arruinó las vidas de aquellos niños y jóvenes a los cuales privó de su inocencia cargándolos de traumas severos que cargarán consigo por el resto de sus vidas. Su alianza con este tipo de organizaciones fué usada por las mismas para darse legitimidad y así poder enganchar nuevos incautos entre los fieles a la Iglesia Católica. De este modo, el Padre Maciel cometió dos pecados gravísimos cuyo legado debe ser tomado como nefasto para las generaciones futuras de México y Latinoamérica: el haberse corrompido a sí mismo y a quienes confiaron en él como pastor de la Iglesia de Cristo sometiendo a sus numerosas víctimas a todo tipo de aberraciones sexuales, y el haber hecho un pacto con el Diablo a través de sus representantes en la tierra para continuar con la causa del Nacionalsocialismo de Adolfo Hitler.

Entre los grandes perdedores con la caída del Padre Marcial Maciel se encuentran el Presidente Vicente Fox y su esposa Marta Sahagún. Y es que con la caída y el descrédito del fundador de los Legionarios de Cristo, se vinieron abajo todas las gestiones que estaba realizando en Roma el Padre Maciel para conseguir el matrimonio eclesiástico entre Vicente Fox y Marta Sahagún, quienes a su vez como buenos pro-Yunquistas siempre han dado un fuerte apoyo a los legionarios de Cristo. Porque hay que recordar que antes de formar una pareja, tanto Vicente Fox como Marta Sahagún ya estaban casados por la Iglesia Católica con otras personas, Vicente Fox estaba casado con Lilian de la Concha y Marta Sahagún estaba casado con Manuel Bribiesca Godoy. Y hay que recordar también que ese Benito Juárez al cual Vicente Fox tanto detesta, ese Benito Juárez al cual ordenó sacar de Los Pinos en cuanto entró en funciones como Presidente, es el mismo Benito Juárez que instituyó la ceremonia de la boda civil sin la cual Vicente Fox estaría viviendo ante el mundo entero una simple relación de amasiato en lo que vendría siendo la concubina presidencial.

Antonio Roqueñí, uno de los más prestigiados canonistas mexicanos, afirmó lo siguiente al hablar del impacto que la caída del Padre Maciel tendrá en los planes de Vicente Fox y Marta Sahagún para ser casados por la Iglesia Católica: “Todas esas gestiones se vienen abajo. ¡Por supuesto! Marcial Maciel ya no podrá gestionar nada ante el Vaticano. Se le acabaron todas sus influencias en el campo del poder eclesiástico. De hoy en adelante, todos esos personajes de la política con los que Marcial Maciel se estaba relacionando van a tener mucho cuidado en no embarrarse con él”. De este modo, la auto-llamada “pareja presidencial” se quedó sin su principal apoyo ante el Vaticano. El Padre Maciel ya había logrado obtener la anulación del matrimonio religioso entre Marta Sahagún y Manuel Bribiesca. Faltaba únicamente la anulación del matrimonio religioso entre Vicente Fox y Lilian de la Concha para que la pareja presidencial pudiese casarse con una ceremonia religiosa en un templo católico, lo cual hubiera sido algo sin precedentes dentro de la Iglesia tomando en cuenta que la renuencia histórica de la Iglesia a llevar a cabo la anulación de matrimonios religiosos fué lo que condujo a un cisma cuando Enrique Octavo era Rey de Inglaterra, el cual fué pagado en aquél entonces con la sangre de muchas víctimas inocentes. Pero ahora con el colapso del Padre Maciel faltándole menos de siete meses a Vicente Fox para entregar la silla presidencial, parece que la pareja presidencial se tendrá que conformar por lo que le quede de vida útil a su matrimonio con la unión civil instituída por el Benemérito de las Américas, al cual por cierto Vicente Fox sigue aborreciendo.

Estrictamente hablando, a partir de la resolución tomada por la Santa Sede con la cual espera cerrar definitivamente el caso del Padre Maciel prohibiéndole su participación en actos públicos a la vez que se arroja la sombra de la duda sobre su integridad, en realidad ya no se le puede seguir llamando “Padre”. De aquí en adelante en realidad es sólo el Señor Marcial Maciel Degollado a secas, aunque su imagen siga siendo venerada dentro de la red de universidades Anáhuac manejadas por los Legionarios de Cristo, cuya fé ciega les impide ver lo que para la Santa Sede es un hecho consumado.

Hay que dejar en claro una cosa: a nadie debe dar alegría la caída de un sacerdote católico cuando se comprueba la veracidad de tan graves acusaciones en contra suya como aquellas de las que fué objeto Marcial Maciel. Un sacerdote con fé inquebrantable y fiel a su vocación religiosa debe ser considerado como uno de los modernos apóstoles del Señor Jesucristo al cual ha entregado su vida entera, debe ser considerado como el portavoz de un mensaje de paz y esperanza para la humanidad entera, y no cabe en su oficio el ser corruptor y destructor de las vidas y las almas de aquellos fieles que confían plenamente en él como un emisario de Cristo. Lo que hizo Marcial Maciel y lo que siguen haciendo otros como él que continúan con su legado es ni más ni menos lo mismo que lo que hizo Judas Iscariote la noche que entregó al Maestro Jesús. Es el beso de la muerte. Es el beso seductor de la extrema derecha. Es el beso de Judas.


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POST SCRIPTUM:


El 30 de enero del 2008, Marcial Maciel Degollado dejó de existir en este mundo.

Si las acusaciones en su contra no fueron más que un gran complot urdido sin razón alguna por mucha gente malvada actuando de mala fé sin tener nada que ganar excepto el tratar de destruír gratuitamente la vida de un ser inocente, Spectator y seguramente muchos otros honesta y sinceramente esperan y desean que Marcial Maciel encuentre el consuelo, la paz, la serenidad, y el justo premio a su labor aquí en la Tierra, el paraíso celestial prometido por el Señor Jesús a quienes viven y pregonan su doctrina, y que sus falsos acusadores enfrenten una justicia divina que seguramente les retribuirá su merecido por haber levantado falso testimonio en contra del prójimo.

Pero si tan sólo uno de sus acusadores (uno solo basta y ello sería demasiado) habló con la verdad, si es cierto que abusando terriblemente del ministerio que recibió de la Iglesia Católica incurrió en actos de pedofilia abusando sexualmente de un niño inocente que por su corta edad no se podía defender de la agresión; entonces tomando en cuenta que Marcial Maciel jamás expresó en vida ningún remordimiento por tal acto ni intentó jamás pedirle perdón a ninguna de sus víctimas, víctimas que terminaron en su mayoría perdiendo por completo su fé católica perdiendo también con ello precisamente lo mismo que Marcial Maciel como sacerdote les debería haber ayudado a encontrar, la salvación eterna ofrecida por Jesucristo, entonces no queda menos que ponerse a reflexionar que si todo aquello que pregona la Iglesia Católica en sus doctrinas es cierto, al expirar Marcial Maciel Degollado éste inevitablemente llegó directamente a manos de un Juez al que es imposible mentirle porque se trata de un Juez que conoce absolutamente todo lo que hizo la persona en vida, un Juez al que hay que rendirle cuentas de todos los actos, sobre todos aquellos actos graves cometidos en contra del prójimo aquí en la Tierra, actos que en este caso en lugar de conducir a las víctimas a su salvación eterna terminó apartándolas del camino dejado por el Señor Jesús en abierta rebelión a sus enseñanzas y en abierta comunión con el Príncipe de las Tinieblas. Y dada la magnitud de los actos por los que fue acusado en vida y de los cuales jamás mostró arrepentimiento alguno ni buscó jamás el perdón de sus víctimas y mucho menos el tratar de darles alguna restitución o reparar de alguna manera el terrible daño que les hizo, pocos quisieran estar en los talones de Marcial Maciel al partir de este mundo para enfrentar él sólo sin la compañía ni el apoyo de nadie esa justicia infinita de la cual no hay apelación posible y de la cual sus cientos de "Legionarios" que lo estuvieron exculpando en vida y lo siguen exculpando tras su muerte no lo pudieron librar.

De cualquier modo, y posteriormente a la publicación de este documento, empezaron a salir a la luz pública hechos que habían permanecido ocultos bajo un impenetrable manto de silencio tendido en torno a la vida secreta del Padre Marcial Maciel. Y uno de ellos tiene que ver con una hija ilegítima procreada por Marcial Maciel con una amante que tuvo. Estos no son infundios inventados por “gente malvada” empeñada en mancillar el prestigio y la reputación de un hombre “santo”. Son hechos reconocidos y aceptados por los mismos Legionarios de Cristo, aunque tardía y extemporáneamente.

Veamos la siguiente nota publicada el mismo día en el que hizo explosión mundial el escándalo en el que se vió involucrado tan amoral sacerdote.

El Padre Maciel tenía hija, mujer y estafaba a sacerdotes
Mesa de redacción
Agencia APRO
4 de febrero del 2009

El sacerdote fundador de la orden Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, engendró a una hija, tenía mujer y exigía cantidades de hasta 10 mil dólares a sus seguidores, reporta la prensa estadunidense.

La agencia Reuters atribuye al portavoz de la orden en Roma, Paolo Scarafoni, la abierta admisión de que Maciel llevaba una doble vida, contraria a los preceptos de dicha religión: “No podemos negar la existencia de estos hechos, pero no podemos entrar en detalles, porque tenemos que respetar la intimidad de las personas involucradas”.

En tanto, el New York Times incluye en su edición que otro vocero de la orden, Jim Fair, reconoció que Maciel no ejercía los recursos de la orden con transparencia. Compara que mientras a cualquier seminarista se le exigía comprobar hasta las compras menos costosas, el líder de la congregación jamás rendía cuentas.

Aún más, Fair confirma que Maciel en cada viaje pedía un promedio de 10 mil dólares a su partida.

Las ediciones más importantes de Estados Unidos atribuyen al Vaticano el reconocimiento de la hija de Maciel y de su pareja. Así lo hicieron el Dallas Morging News, el Boston Globe, The Washington Post, por citar algunos.

A Maciel, antes de morir, el propio Papa Benedicto XVI lo retiró del sacerdocio, como consecuencia de la denuncia de una docena de sacerdotes que lo acusaron de abuso sexual.


Sabido era, por quienes le servían ciegamente como seguidores suyos, quienes más que Legionarios de Cristo parecían Legionarios de Marcial Maciel, que Marcial Maciel era extremadamente duro con sus seguidores en lo que al manejo de los dineros de la organización se refiere, a la vez que él se despachaba con la cuchara grande despilfarrando recursos en cantidades muy superiores a las cantidades por las cuales imponía duras penitencias y castigos a los miembros de su orden en caso de no justificarle hasta el último centavo. En esto, no era diferente a los líderes de otras sectas y organizaciones ideológicas extremistas que imponen una disciplina dura a los tontos útiles que se ponen a su servicio a la vez que ellos mismos quebrantan sus propias reglas seguramente carcajeándose a mandíbula batiente de sus seguidores.

Veamos ahora la siguiente nota.

Marcial Maciel tuvo una amante y una hija, confirman los Legionarios de Cristo
Elizabeth Velasco y agencias
LA JORNADA
5 de febrero del 2009

Luego de las revelaciones del New York Times en torno a que Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, tuvo una relación con una mujer, con quien procreó una hija, el portavoz de la congregación en el Vaticano, Paolo Scarafoni, aceptó: “no podemos negar la existencia de esos hechos”.

Recientemente hemos conocido algunos aspectos de su vida que son muy difíciles de entender; aspectos de su vida que no eran apropiados para un sacerdote, puntualizó.

En la ciudad de México, el vocero de la orden, Javier Bravo, refirió que Marcial Maciel “tuvo una falla, como cualquier persona”, al reconocer que las revelaciones sobre la doble vida del fundador afectan a la agrupación religiosa.

En entrevista con La Jornada, sostuvo que más allá de estos señalamientos contra Maciel, hay un gran reconocimiento a su persona, pues fue usado por Dios para formar esa congregación y promover obras en más de 40 países.

Maciel murió el año pasado, a los 87 años, luego de que el papa Benedicto XVI le ordenó en 2006 que se retirara a una vida de “oración y penitencia”, tras ser acusado en 1997 de cometer abuso sexual contra seminaristas cuando eran menores de edad.

Objeto de investigaciones, en 2004 Maciel dimitió como líder de los Legionarios de Cristo, luego de décadas de haber negado las acusaciones de pederastia, hasta que el Vaticano decidió que eran ciertas y lo sometió a su disciplina. En consecuencia, tuvo que dejar de oficiar en público.

En sus revelaciones, el New York Times destacó que Marcial Maciel tuvo amoríos con una mujer y procreó una hija en la misma época en que él y su movimiento se ganaban los elogios del papa Juan Pablo II.

Scarafoni reconoció los hechos que implican al sacerdote, pero dijo no poder entrar en detalles por respeto a la privacidad de las personas implicadas.

El rotativo también dio a conocer que el director general de los Legionarios, el reverendo Álvaro Corcuera, está visitando discretamente sus comunidades religiosas y seminarios en Estados Unidos para informar a sus miembros que su fundador llevaba una doble vida.Sobre los señalamientos de pederastia, el portavoz de la orden en la ciudad de México dijo que “hubo algunas exposiciones en 2000 y 1997 respecto al padre Maciel y, tras su muerte, hubo un comunicado del Vaticano, el cual ha dado una declaración este día en el sentido de que el caso está cerrado”.

Resulta inexplicable que con todo esto y pese a todo esto, saliera casi de la nada una hija “espiritual” de Marcial Maciel de nombre Lucrecia Rego de Planas, la misma directora de la conocida página catholic.net, defendiendo a capa y espada a tan amoral sujeto. Esto es parte de lo que ella pone en una carta dirigida al Arzobispo de Chihuahua José Fernández Arteaga publicada bajo el encabezado “Habla la otra hija del P. Marcial Maciel”:

Ayer, 4 de febrero, sin que nadie se lo esperara, apareció de repente, como salida de la nada, una hija del P. Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. Fue la gran noticia a ocho columnas que recorrió las rotativas del mundo entero, desde el enorme "New York Times", hasta el pequeñito "Diario de Tingüindín", pasando por el "Washington Post", "El País", "Le Monde" y cientos de periódicos más, incluyendo la blogósfera a nivel internacional.

Esa chiquilla, hasta ayer desconocida, sin deberla ni temerla, se ha hecho famosa en el mundo entero en un solo día y... no puedo negar que eso me ha hecho sentirme un poco celosa, pues... yo no saldré publicada en todos los diarios (tal vez en ninguno) y ¡también soy hija del P. Maciel!

No llevo su sangre en mis venas (por eso no soy noticia), pero gran parte de lo que soy (casi todo) se lo debo a él. Sí, el P. Maciel es mi padre (Nuestro Padre, como cariñosamente le llamamos los miembros del Regnum Christi) y lo digo con mucho orgullo.

Es cierto que sus genes no son mis genes (ésos, los heredé de mis padres biológicos) pero mi cerebro está lleno de los pensamientos que él me enseñó; mis palabras están contagiadas de las palabras que desde niña leí en sus cartas, al grado que a veces confundo las suyas con las mías; mi espiritualidad es la espiritualidad que él me enseñó a desarrollar; mi vida de oración es tal como él me enseñó a orar; mi corazón siente tal como él me enseñó a sentir, siempre poniendo a los demás antes que a mí.

De él recibí las pautas para llevar con éxito mi vida matrimonial, para educar a mis hijos con disciplina y delicadeza, para trabajar con ardor por la salvación de las almas y la extensión del Reino de Cristo. Gracias a él conocí a Dios y pude tener un encuentro personal con Jesucristo, que se convirtió, desde mi adolescencia, en el Centro, Modelo y Criterio de mi vida. Soy, sin lugar a dudas, una auténtica hija del P. Maciel.

Pero... ella, mi hermana menor, la que acaba de aparecer, y no yo, es a la que han hecho famosa todos los diarios. Era de esperarse, pues ella es su hija como fruto de la debilidad humana y de un pecado secreto, de ésos que todos hemos cometido en alguna ocasión (y eso, lo escandaloso y turbio es lo que busca la prensa). Yo, en cambio, no soy noticia... porque soy hija de las cosas buenas del P. Maciel, soy fruto de sus muchas buenas obras, de sus buenos pensamientos, de su fortaleza, de su entrega; de su amor a Jesucristo, a las almas y a la Iglesia; de su intensa vida de oración y su enorme riqueza intelectual, espiritual y apostólica que dejó plasmada en su cartas y en las constituciones de la Legión y el Regnum Christi.

¿Es ella, la ahora famosa, más hija del P. Maciel que lo que soy yo? No, creo que no.

Veamos lo que le contestó en Milenio una comentarista de nombre Ana a la hija “espiritual” de Marcial Maciel:

Mi querida Lucrecia:

Me dejó perpleja tu carta que subiste a Internet. Estoy segura que has recibido infinidad de correos, quizá muchos de ellos apoyando todo lo que dices de “tu padre”, pero ¿a qué no has recibido una carta de la esposa de una víctima directa de Maciel?

Lo que me asombra es la gran importancia que, como toda la prensa y los medios, le das a la “chiquilla” hija de Maciel, una travesurilla más de “tu Padre”, y que toda tu atención se centra en esta insignificante faltilla, si se le compara con los otros crímenes de lesa humanidad que cometió Maciel. La total falta de sensibilidad para evaluar los daños causados por “tu padre” a más de 50 niños y jóvenes que estaban encomendados a su cuidado para prepararlos a una vida de castidad y de entrega a Dios en el sacerdocio, me hace pensar que esa carta no la escribió una mujer, sino un hombre: o un hombre de los enamorados de Maciel te mandó que la escribieras, para crear confusión y hacer olvidar sus verdaderamente graves pecados. La Pederastia es un pecado tremendísimo, y ya en el mundo se le considera y se le castiga como un crimen. Pero ahora me da la impresión que tú y algunos legionarios, tratan de taparlo reconociendo y dando a conocer al parecer por propia iniciativa, la noticia de la hija.

Tú no puedes ni siquiera imaginarte el daño moral, mental y físico tan grande que ese monstruo vestido de sotana le hizo a mi esposo que fue abusado a los 15 años por “ese tu padre” y así continuó “utilizándolo” por más de 10 años, extendiendo el engaño con el que había venido abusando de apostólicos, novicios y religiosos durante más de 4 décadas, muy probablemente cinco (1940-1980.- desde sus 20, hasta sus 60 años, y más…). Con mucha pena te puedo decir que mi esposo, que ex legionario, formó parte del “harén” de Maciel, repartido por todo el mundo en las diferentes casas de formación. Y por lo que ahora se ve, “tu padre” se despachaba hombres y mujeres, ya sea para satisfacer su perversidad sexual (con sus discípulos), ya sea para seducir y sacar dinero a las mujeres con las que también tuvo relaciones. Pronto aparecerá un libro que te dará informes sobre esto también.

¿Dónde queda pues, la santidad de tu querido “padre”? No llevaba una doble vida, llevaba una vida completa de pecado, Por un lado de mentira y perversión sexual, y por otro de hipocresía y de sacrilegio, cubriendo todo con una apariencia de piedad. Maciel fue un mago, un ilusionista, que pudo por un lado satisfacer todos sus más bajos instintos y confundir y engañar, no sólo a niños y jóvenes que habían puesto su confianza en él sino también haciendo creer a la gente bien intencionada y que no lo conocía de cerca, o ingenua, como tú, que era la perfección en persona, poco menos que Cristo en la tierra. Este perverso asesino y devorador de almas, maltrató y destruyó de tal manera a mi querido esposo que a la fecha los daños físicos derivados de esas heridas del alma, son muchos, ¿con qué se le puede resarcir todo este daño? ¿De qué sirve, ante estas y otras tan tristes realidades, que estoy casi seguro tu ignoras, una cartita ñoña y sentimental como la tuya; cursi y cruel, pero con apariencia de piedad y de lealtad?

Qué lástima me da que sientas tanto orgullo de ser la hija espiritual de Maciel, porque si tus pensamientos, tu espiritualidad, tu manera de ser, y de sentir, etc. son los de él, es muy probable que tengas también esas mismas horribles tendencias que él tuvo, y que tengas que pagar tus pecados como él seguramente los estará pagando en el infierno, cuando tú llegues allá. Porque quiero ilustrarte un poco acerca del perdón de los pecados; Si hemos hecho daño a alguien con nuestros pecados, para que Dios nos perdone tenemos que arrepentirnos de verdad, y dentro de un verdadero arrepentimiento está el resarcir el daño en la medida de lo posible. Y este hombre, no sólo les robó a tantos su virginidad y su castidad, y a muchos su fe en Dios, sino que cuando lo denunciaron “con verdad”, en lugar de confesar sus faltas y pedir perdón, las negó con juramento, “públicamente”, mediante la prensa, llamando a sus acusadores mentirosos, calumniadores y mal intencionados. Y una “detracción pública” sólo la perdona Dios con una “confesión pública”, cosa que él nunca tuvo el valor de hacer.

Así que, ¿Tú crees que una persona que cree en Jesucristo puede actuar de la forma en que actuó Maciel? Ese pobre hombre no tenía la mente de Cristo, tenía la mente de Maquiavelo o de Hitler, seres sin duda extraordinarios, en quienes la maldad sobrepasa todos los estándares del común de la humanidad pecadora. Son seres cuya vida está llena de perversidades y astucia diabólica. Satanás les da el poder de manipulación y dominio que les capacita para apoderarse de la mente y del corazón de la gente para hacer con ella lo que se les antoje. Tú y cientos de miles de personas han sido también sus víctimas, y son un ejemplo de ello: de lavado de cerebro, de enajenación y están tan ciegos, que aún ahora, contra todas las evidencias, se ponen a decir cosas que a los que nos arruinó la vida nos parecen grotescas, fuera de toda lógica y contexto. ¿Qué no te has enterado de las declaraciones de dolor y desilusión hechas ya al presente por muchos Legionarios que después de defender a su fundador apasionadamente, han por fin cedido ante las evidencias de su escandalosa vida y se han sentido traicionados por él en lo más sagrado de su conciencia? ¿O te crees con más discernimiento que el P. Alvaro Corcuera, o el P. Juan Pedro Oriol…etc.? Realmente, ¿Qué otra oportunidad tuviste de conocer de cerca a Maciel, que el verlo de vez en cuando celebrar misa y pasear por los jardines? ¿Cómo te puedes aventurar a poner la mano sobre el fuego por él? La Palabra de Dios dice que “Maldito el hombre que confía en el hombre”. No quieras caer tú bajo esa maldición.

Yo te aconsejaría que leyeras la Biblia para que te enteraras de lo que dice Dios respecto de los que pecan y no se arrepienten sino que se endurecen en el pecado durante mucho tiempo. Tú te concretaste a leer las cartas apócrifas de Maciel. Cartas que le escribían otros, y que a veces ni siquiera revisaba antes de firmarlas. Mi esposo fue uno de los que las escribieron. Como ves, “Tu Padre”, por añadidura, no tenía ninguna riqueza intelectual como tú has creído, era de lo más ignorante, aunque sí, muy hábil para sacarle el dinero a la gente. Nunca cursó estudios filosóficos ni teológicos y está incluso en duda la validez de su ordenación sacerdotal. Investiga la verdad y te encontrarás con muchas sorpresas. ¿Vida de oración?, ¿a qué horas? Sólo cuando quería “apantallar” a los que lo veían. Él nunca leía la Biblia, ni siquiera el breviario, la misa la celebraba sólo cuando consideraba que “tenía que hacerlo” para cubrir apariencias, en sus “escapadas frecuentes”, se iba a los mejores hoteles de las grandes ciudades, con alguno de sus “lindos jovencitos” y se la pasaba en la cama, leyendo revistas mundanas como el Oggi, el Hola y todas las de ese tipo: Gente; Paris Match en español, (porque no sabía francés, ni inglés, ni latín, como tú crees), y el Italiano que hablaba era un italiano champurreado, muy, pero muy defectuoso. Consulta a los que lo conocieron de cerca, y verás.

Y ya para terminar, no te confíes en que “tu padre” esté ahora en el cielo. Aunque yo sí se lo desee, y crea ardientemente en que Dios es misericordioso y bueno, pero no consta que Maciel se haya arrepentido, ni parece probable. Finalmente, no creas que nos vayamos al cielo por nuestras buenas obras, (como las que supuestamente hizo Maciel a la Iglesia), nos vamos al cielo si verdaderamente creemos y ponemos nuestra confianza en el Sacrificio Redentor que sufrió Jesucristo por nosotros y nos mantenemos congruentes con esa fe y consagramos todo lo que hacemos a Cristo, Pero Maciel, por lo que se sabe de él ya con toda claridad, hizo todo lo que hizo para ensalzar su nombre y crearse una imagen que no correspondía a la realidad de su vida. Y aunque es de admirarse una astucia como la de él con la que pudo engañar por décadas a miles de gente, incluyendo a Obispos, Cardenales y a algunos Papas, ten por seguro que a Dios no lo engañó, y dice la Sagrada Escritura que “De Dios nadie se burla” y que “terrible cosa es caer en manos del Dios vivo”, cuando nos hemos querido burlar de su amor y misericordia.

No sigas defendiendo la obra de Maciel para que cuando llegues al cielo, al Gran Tribunal de Cristo, no te encuentres con la gran sorpresa de que no eras la hija de Maciel sino la... “¡LA HIJA DEL DIABLO!”

Hay razones sobradas para suponer que los Legionarios de Cristo, al menos los situados en los escalafones superiores de la organización, no sólo sabían de la doble vida llevada por Marcial Maciel, sino que inclusive estaban enterados acerca de la existencia de la hija que tuvo con una amante. Y que lo callaron. Esto los hace culpables, si no de los principales delitos cometidos por su fundador, al menos de encubrir al perpetrador, al igual que los Obispos de las parroquias norteamericanas que estuvieron encubriendo a los sacerdotes pedófilos, razón por la cual al venírseles encima el alud de demandas multimillonarias se vieron en la penosa necesidad de tener que estar cerrando iglesias y escuelas católicas para poder juntar los dineros de las indemnizaciones que les impuso la ley como castigo por haber encubierto y protegido a los culpables.

Si los que heredaron la organización Legionarios de Cristo no tuvieron el valor o la civilidad, ya no se diga la convicción espiritual, para denunciar a su fundador y los crímenes de los que fue acusado posteriormente y de los cuales casi seguramente tenían conocimiento, carecen de toda autoridad moral para andar dando cátedras de moralidad y ética a quienes quieran perder su tiempo escuchándolos. A su manera, sus continuadores no son mejores que su fundador, al igual que la organización que encubrió por tantos años todo lo que hoy está saliendo a la luz no gracias a ellos sino pese a ellos, quizá como parte de un castigo anticipado que está recibiendo esta organización que, como ya se dijo, debería reconocerse como lo que es y cambiar su nombre por el de Legionarios de Marcial Maciel. Esto al menos acabaría con muchas de las simulaciones y la hipocresía.